11/11/07

EN EL CAMINO

Que triste la actitud humana de “Borrarse”, tal vez si volvemos el tiempo atrás podríamos decir “Desaparecer “. Sin embargo la mayoría de las personas lo hacen alguna vez en la vida, en las que se incluyen las impulsivas, las que huyen al diálogo y las que lo tenían premeditado. Estas últimas no sienten culpa, por lo menos a corto plazo, creo que en algún momento se preguntan que será del otro cuando se pierde todo tipo de conexión.
Ahora cuando “La Borrada” es mutua ahí hay dos personas iguales de “Difíciles”, entonces mejor así, ya no se eligen, ya no se necesitan, solo las une el buen recuerdo, como lejano, y con sabor a veneno, el de la última vez, cuando ninguna de las dos sabía que ese era el final, o al menos una-.
Criticamos la actitud del otro y sin embargo hacemos lo mismo, no soy la excepción, no hay cosa que soporte menos que la falta de “tener algo en común” con las personas que alguna vez elegí. Hay gente que se delira con “Monólogos sobre un tema que no nos interesa. ¿Qué hacemos frente a esta actitud? Ahí van los ejemplos.
En un Bar: Mirar por la ventana, mirar el reloj, poner cara de “Chupar Limón”. Hablar del look del mozo, elogiar por enésima vez el sabor del café - cada vez que podemos meter “un bocadillo”- frente al monologuista en cuestión. Finalmente volver a mirar el reloj por milésima vez y llamar ¡Al Mozo desesperadamente para que nos traiga la cuenta!. Es probable que el final del camino esté a media cuadra.
En la Oficina: (Lo peor de esto es que no elegimos a nuestros compañeros y no es tan fácil cambiar de trabajo, pero adoptamos actitudes que son peor que borrarse) Si estamos de pie, nos movemos incómodas como si “Nos estuviéramos haciendo encima”, otra excusa es que “Tenemos que hacer una llamada urgente” y nos vamos dejando hablar solo a nuestro compañero o en compañía de otra víctima.
Personalmente lo que no soporto son las historias cotidianas de hijos, maridos, padres, suegras. ¡Juro que no me interesan! ¡Solo quiero escuchar alguna historia fuerte, que valga la pena ser contada! ¡Por favor a quien corresponda va dedicado este escrito, es un pedido a la solidaridad! Me refiero solo a los casos de los que no puedo escapar...por ahora...

26/10/07

REINICIARNOS O APAGARNOS

Entramos en pánico cuando nuestra computadora se rebela, se retoba, se burla, nos abandona. La mayoría de la gente primero la insulta, la toquetea por todos lados, la odia, se acuerda hasta de los abuelos del fabricante de la pobre maquinola. Después de intervenir hasta el portero del edificio, en el ínterin alguien propone “Reiniciarla, o Apagarla” Resultado: Tratarlo/a de Ignorante, Ingenuo/a, Idiota. Finalmente y ante la resignación del usuario en cuestión, como última opción reinicia la computadora o la apaga, mientras tanto su gesto incrédulo y soberbio atraviesa las pupilas del “ideador/a”, y ¡”Oh Sorpresa! ¡Funciona!. Por supuesto nada de agradecer, “es pura casualidad”. Sin embargo vemos la cara de felicidad del otro, de satisfacción y la mano dirigiendo al mouse más ligero que nunca, cual juego de la copa en reunión de amigas brujas. Me jacté delante de todos que esa es la solución. Faltaba que hiciera apuestas.
Sin dudas las computadoras son como las personas: se agotan y necesitan tomarse un descanso y empezar de cero. Hasta aquí todo bien. Pensaba seguir con este escrito hasta que un problema técnico nos dejó sin Internet y no hubo forma de hacerla “Resucitar” sin la ayuda especializada que se hizo esperar un poco.
Retomo con el escrito, guardándome mi soberbia y aprendiendo que a los humanos nos puede pasar lo mismo en cualquier momento...La diferencia entre las computadoras y los mortales es que las primeras se pueden arreglar o cambiar, nosotros –salvo en la ficción-nunca volvemos del Más Allá”. Lo importante, una vez aprendido esto, es no colapsar junto con nuestra amiga virtual.
Sigo sosteniendo que la vida es la “Ciencia más inexacta que existe, donde uno más uno no siempre es dos”. El que piensa lo contrario es porque todavía no vivió lo suficiente o no tiene computadora
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5/10/07

VIDAS DIFERENTES

Algunas veces es necesario mirar como mínimo dos noticieros matutinos apenas nuestros ojos entreabiertos nos los permitan, digo a veces pero en realidad es una costumbre diaria de la que no puedo ni quiero escapar. No puedo llamarlo masoquismo, porque en realidad necesito de la realidad para comparar mi propia realidad. El fastidio diario por el solo hecho de odiar el sonido del despertador, que nada tiene que ver con mi despertador interno no puede compararse con el incendio de una casa o el secuestro de un pariente, eso está claro. Sin embargo aunque preste atención, sienta indignación y mire sin pestañar la pantalla de la tele, mientras desayuno en la cama, no puedo dejar de pensar y mirar adentro mío. Tendrá que ver con mirarlo desde afuera. En cambio, una vez en la calle, si hay que ayudar a alguien a cruzar o darle un pequeño embión a alguna persona que no puede subir al colectivo soy la primera que me ofrezco en ayudar y ahí sí, en esas pequeñas cosas siento que fui útil y me olvido de mi ombligo, es simplemente ponerse en el lugar del otro. Me encantaría que este ejemplo sirviera para que los demás de vez en cuando entendieran y no juzgaran las expresiones de la cara y el cuerpo que a veces cargamos aún en contra de nuestra voluntad porque realmente ya no podemos disimular más. “Es fácil escapar de los demás, lo difícil es huir de nosotros mismos”. Por lo general, como dije antes, los problemas se agrupan por categoría, pero la realidad es otra, o es tan nuestra que nadie quiere compartirla. A veces nos encerramos en nosotros mismos por el simple hecho de ahorrar en humillaciones, es decir: Si ya tengo mi propias certezas para que quiero que venga otro y las corrobore, doble humillación escuchar de boca de los demás lo que ya sabemos. ¿Orgullo? ¿Amor Propio? Y…si…No estamos clonados, no vamos a encontrar a nadie que nos consienta nuestros propios errores o que los minimice. “EL HOMBRE ES EL ÚNICO ANIMAL QUE TROPIEZA MAS DE UNA VEZ CON LA MISMA PIEDRA”, Yo últimamente parece que salgo a la misma hora y en el mismo lugar que la piedra, hasta creo que nos estamos haciendo amigas. Si alguien conoce a una buena terapeuta…-Mujer, claro, no sea cosa que gracias a “La Transferencia” tropiece con otra piedra, o mejor dicho con un “Cascote”-.

23/9/07

LA FELICIDAD EN 5 PREGUNTAS

¿Se puede medir la felicidad en cinco preguntas? Estoy segura que no. Para una revista femenina de actualidad parece que si. Debo reconocer que la revista está escrita y supervisada por especialistas y que la nota daba consejos “lógicos y positivos “ acerca del bienestar en general del ser humano. Pero el test que seguía a continuación me pareció demasiado ambicioso para definir la felicidad de una persona. Para dar un ejemplo: “No cambiaría nada de lo que viví hasta ahora.” ¿Cuántas personas se anotarían un 7? –puntaje máximo si estabas de acuerdo-, supongo que habría que tener 16 ó 17 años. Los que hemos tenido todo tipo de vivencias, seguramente que si volviéramos a nacer no quisiéramos repetir un montón errores. ¿Cuántas personas están totalmente conformes con su trabajo, su entorno, su casa? En fin..esas son 2 de las 5 preguntas que más me impactaron.
Mi concepto de felicidad tiene que ver más con lo simple, lo cotidiano, con lo interior. Y no es que no tenga sueños, ni ilusiones, simplemente creo que me siento feliz cuando llega el fin de semana y puedo disfrutar de un desayuno a mi imagen y semejanza, sin apuro, en la cama y viendo una vieja comedia que arranca mi más sincera carcajada con solo escuchar la risa absurda y bien dirigida de los “reidores profesionales”. Otro ejemplo puede una llamada telefónica en el momento preciso, justo cuando contabilizaba más pesadillas que sueños. Conocí mujeres con ropa y zapatos carísimos, pero cuando les hablaba de mis proyectos, la envidia les saltaba por los ojos y los zapatos en los que estaban subidas se volvían diminutas ojotas de plástico. Tanta inversión de dinero no sólo les vaciaba los bolsillos sino la autoestima. ¿O pensaban que eran felices por usar algo de marca? . La única marca que nos hace felices es el reconocimiento y la demostración de afecto de quienes queremos. No nos confundamos ni nos dejemos confundir. Y escribo un viejo proverbio chino: “El dinero puede comprar la sangre pero no la vida”.

27/8/07

LAS 100 FORMAS DE DECIR NO

NO, una palabra tan corta y que encierra un laberinto de significados para el que no sabe utilizarla a tiempo y en forma adecuada. Sería muy simple y fácil contestar NO cuando no queremos salir con una persona, cuando ya no soportamos a un grupo de gente porque no tenemos nada en común, como para dar un ejemplo. Sin embargo el NO en algunas situaciones se convierte en una verdadera tortura para el que no se anima a decir NO. Las razones por lo general tiene que ver con no herir al otro, con no hacerlo sentirse rechazado. Personalmente creo que el peor estado que puede soportar una persona es la incertidumbre. Un NO inteligente a tiempo con una excusa que calce perfecta para la ocasión es mucho más sabia que 3 vueltas de NO juntas. Algunas personas nacieron con ese triste don, no saben dar un NO a tiempo. Ellas sólo quieren cansar a sus víctimas y si éstas tienen sentido común y amor propio se retiran a tiempo, es lo más sano, créanme. No tiene sentido perder el tiempo en insistir, insistir e insistir. El NO ya lo teníamos desde el primer NO aunque estuviera disfrazado de SI. Para tomar dimensión de lo que digo basta con verlo desde afuera para sentir vergüenza ajena. Mujeres brujas desesperadas por conquistar a un hombre que a su vez está enamorado de otra. Hombres obsesionados por mujeres que ya no los quieren o no los quisieron nunca. Puro gasto de energía. En algunos casos para que exista una víctima tiene que existir un victimario. Entonces para esas personas va este consejo:
No dejen la puerta semi abierta porque un suspiro la puede cerrar, bajen de una vez la cortina metálica sin violencia, sólo hace falta seguridad y fuerza.
Para las “víctimas” va este consejo:
Darse cuenta a tiempo, dejarse llevar por la intuición y no insistir más.
No tengamos rencor hacia quien nos dice un NO, tratemos de respetarlo y entenderlo.
Por último para que no haya más víctima ni victimarios,
NO SABEN QUE LIBERADOR PARA AMBAS PARTES ES DECIR ¡NO!





20/8/07

ROBOTS, ABSTENERSE.

Mostrar y demostrar nuestros sentimientos, esa es la cuestión. Hoy en día si bien los hombres andan derramando lágrimas públicamente sin ningún problema, se saludan con un beso en la mejilla y un abrazo –algo reservado solo para mujeres hace unos años atrás-, todavía existen ciertos prejuicios en algunos lugares. Me refiero específicamente a nuestro ámbito laboral dónde debo reconocer que son las mismas mujeres las que discriminan a los que ellas entre líneas clasifican como “débiles”. Típicas trepadoras, van tejiendo la trama con los siguientes elementos: Nunca se quejan, jamás se les escapa una lágrima porque en realidad sus ojos están fuera de foco; jamás cruzan su mirada con el interlocutor de turno, son tan reservadas que toda información importante es celosamente guardada en un cajón con llave ó en el disco rígido de la computadora cerrada bajo una misteriosa contraseña. Ningún trabajo está fuera de su alcance, si no comprenden lo que les indica su jefe igual lo escuchan con cara de “comprender todo a la perfección y con la promesa de hacerlo lo antes posible” dejando de lado almuerzo –esa pavada puede esperar-, necesidades biológicas, -“y bueno, respiro hondo”, como para dar un ejemplo. Son las que tratan fundamentalmente de diferenciarse de las otras cuando descubren “su punto débil”, o sea si advierten que es lo que saca de quicio a nuestro jefe ellas hacen todo lo contrario aún en contra de su propia personalidad, por lo que terminan siendo esclavas de sus superiores y perdiendo de a poco sus propias energías. Advierto que si una de ellas se cruza en mi camino no sólo no va a poder terminar de tejer su “tramado” sino que va a terminar enmarañada en su propia red. Está bien querer progresar, usar estrategias, facilitar el trabajo, pero lo que nos hace singular es mostrarnos como somos, y si cuando se justifica, no nos quejamos, el veneno queda en nuestro interior y no hace falta decir en que se transforma, si no demostramos nuestros miedos no somos humanos, nos convertimos en “Robots”, y no creo que a nadie le guste tener como empleado a alguien que tenga como cabeza una P.C. y como corazón una placa de hierro. (Si te sentís identificada, hacés bien, todavía estás a punto de cambiar).

12/8/07

CUANDO LAS HORMONAS DOMINAN

Algunos médicos dicen que las mujeres somos “Hormonadependientes”, mujeres, claro, siempre a nosotras se nos adjudican todos los males. Puedo dar fe que a veces hay excepciones, esta vez no estamos solas ¡Y no me lo contó nadie, lo sentí en vivo y en directo!. Hace unos días fui a una librería a la que no iba hace unos meses para anillar mi última “Obra Maestra”, ya debidamente registrada, siguiendo el orden recomendado para que esté todo bien clarito cuando tenga que enviarla a quien corresponda. Confiando en la excelente atención del chico que hace las fotocopias- que como dije, hace unos meses no veía-, fui con el tiempo justo, ya que después tenía que ir a trabajar. Primero me dijo que el anillado iba a estar en media hora, como siempre insistí, me hice la víctima, la suave, la dulce, algo que nunca falla en estas circunstancias, y el flaco en cuestión, hizo el trabajo en menos de diez minutos por reloj. Hasta aquí todo perfecto. Claro cuando me fui me quedé pensando porque no dijo que sí del primer momento, tal vez no tenía ganas de trabajar, porque tenía cara “traste paspado”. Es sencillo, mientras todo le va “creciendo” le disminuye la paciencia. ¡Qué lástima! Uno más para agregar a la lista de intolerantes y ¡No es mujer!.Tengo la buena costumbre de llegar a casa y revisar todo el material antes de entregarlo y para mi desgracia descubrí que había cometido un pequeño error y debía reemplazar dos hojas, o sea que tenía que volver a ver al “paspadito” aún en contra de mi voluntad. Al otro día, con la carpeta abajo del brazo, llegué a la librería y obviamente esperé mi turno: diez minutos le llevó a nuestro chico en cuestión hacerle las fotocopias a la mujer que estaba antes que yo. Cuando me tocó el turno –sacando de la galera a mi personaje más sonriente- le mostré el modesto cambio que debía hacer. Me contestó cual mujer en pleno proceso “ovulatorio” : “Ah...no, vas a tener que esperar a que atienda a otro primero...” Todo tiene un límite, pensé y ahí saqué a la “Alejandra original”, no me quedaba otra, a esta altura no me pasa nadie ¿OK?. Entonces le contesté: “No creo que tardes tanto para reemplazar dos hojas, y yo ya esperé mi turno, no tengo más tiempo”. El flaco con su peor cara hizo el trabajo que juro ¡No llevó más de tres minutos”. Obvio que cuando terminó, no sabía a donde meterse y ahora con una sonrisa me entregó la carpeta. Le pregunté cuanto era y me respondió con cara de tomate perita “No, nada, Je” Respuesta contundente: “No, decime cuanto es”. “Lo que quieras” me respondió. Le dí 50 centavos, y me fui sin pedir explicaciones, ni nada, y a cambio le dejé el tiket de recuerdo, no iba a gastarme en reproches a las 9.30 de la mañana, si esa era la muestra de lo que iba a ser mi día... Mientras iba caminando por la calle pensaba “Algo más para compartir con ellos”: ¡Bienvenidos al mundo de la Neurosis! (Espero no seguir agregando más a la lista, de lo contrario ¡Tolerancia Cero!. ¿Neurótica yo? Nooo...)